Los espejismos del deseo





Autor: Andrés Hidalgo Castro


En algún momento hemos idealizado la tendencia con el afán de subestimar una situación adversa – ejemplo: una posición long inmersa en una fuerte corrección- todos sin excepción, hemos cometido el error de solucionar el impase sumando más operaciones, la medicina termina siendo peor que la enfermedad. Hace 9 años un socio me ofreció gerenciar una cuenta de trading de unos 60.000 USD aproximadamente, me comentó que el capital había sufrido un fuerte revés. ¡Vaya sorpresa me llevé al ver un hedging negativo de más de 20.000 USD en el EUR/USD! Decidí no aceptar el trato al intuir que era una situación –exógena/endógena- cuya solución en ese entonces desconocía, ¿qué hubiese hecho de haber tenido la experiencia actual? Le presentaría un plan de trading y propondría un periodo de recuperación. Algo me dice que él habría rechazado de manera tajante la idea, es precisamente la paradoja del trader no rentable, “reduce” el riesgo fatigando la estrategia. El anhelo de ganar no rige el destino de la tendencia. Los problemas exógenos los origina el precio, estos desafíos no son eludibles al 100%, si bien pueden ser mitigables no se pueden solucionar, se requiere ser un buen analista técnico para tratar este tipo de circunstancias.

 Los problemas endógenos nacen de la ineficiencia al eludir o mitigar un problema exógeno, dicho de otra manera, antes de tirar a la hoguera una estrategia recuerde que usted fue el gestor. La fuerza del plan de trading está en el eslabón más sensible: EJECUCIÓN/PAUSA. Si la estrategia es la encargada de elegir en donde arriesgar, analógicamente sería como conducir a 100 kilómetros por hora sin frenos. Gran parte del éxito en este negocio reposa en la táctica de salida, en ubicar el tiempo y el espacio, para pausar tanto la estrategia cómo las operaciones.

 Es por ello que, he incorporado a lo largo de los años cinco pautas en mis sistemas de trading:

1. Precio neurálgico
2. Área inoperable
3. Dirección
4. Zona operable
5. Señal de vencimiento

 Note que ninguna induce a comprar o vender, me interesa que mi sistema de trading priorice el no operar sobre el operar; de esta forma mejoro la atención, la concentración y mi habilidad para graduar las velocidades de la estrategia.

 Ahora bien, la diferencia entre invertir y apostar está en el espacio para desechar una mala elección; el fin esencial de un plan de trading no radica en pronosticar el rumbo del precio, va en búsqueda de beneficios tácticos: conserva estática la asimetría , halla un área inoperable en la gráfica para eludir o mitigar las correcciones del precio, al no variar las fallas del sistema las soluciones siempre serán las mismas, de esta manera el área técnico-táctica para maniobrar los efectos de una operación negativa es amplia.

 El trader no rentable en esencia, se puede considerar un apostador debido a que carece de una metodología seria para lidiar con las fallas de la estrategia, transita de la euforia a la desmotivación con relativa frecuencia, al intentar mantener la cordura se entera que es un lujo esquivo. Al confundir la tendencia percibida con la tendencia real, se extravía entre los espejismos de la ambición. El trader no rentable canjea su dinero por utopías, inconscientemente no tiene la intención de rentabilizar el capital, desea emociones y paga por tenerlas.