Anatomía de una derrota



Por: Andrés Hidalgo Castro



El tiempo es amigo de los buenos negocios; la prisa no es buena consejera, es precisamente el problema de muchas personas: no buscan soluciones, sino milagros. El apego a la idea de producir ganancias rápidas, genera que el trader no sea proactivo e idealice sus expectativas; esto conlleva a una constante interrupción del plan de inversión. El proceso para rentabilizar el dinero, exige determinación, voluntad y paciencia.

En ocasiones se sufre de manera absurda pensando: ‘si hubiera hecho tal inversión, habría ganado más’ o ‘si hubiera usado equis indicador, hubiese visto la oportunidad’, son pensamientos que siembran temores, inseguridades e impaciencia, de manera que, al comprender que existen tres tipos de riesgos: natural, inconsciente y moral, se entenderá que hay tanto derrotas sanas como beneficios tóxicos. Aquí hallamos una paradoja: el fracaso provocado por la victoria.

Triunfos pírricos

La satisfacción inmediata frente a la futura es un montaje mental, el cual induce a alcanzar falsos triunfos, el placer de la recompensa rápida, arrastra a decisiones que en promedio no benefician a largo plazo, pero la zona de confort gestionada por el pensamiento cortoplacista, es sumamente agradable; quien promete ahorrar, invertir, bajar de peso, comer sano, no apostar o dejar el cigarrillo, incumplirá el propósito, al menos que se recurra al miedo para despertar del letargo, dicho de otro modo, tocar fondo o dimensionar su profundidad.

Es atractiva la idea de obtener una gran rentabilidad de un día para otro, sin correcciones extensas del precio, operaciones negativas y tendencias frágiles. El cortoplacista no sabe usar el tiempo para reducir el riesgo; si bien, cuenta con una estrategia que promete beneficios inmediatos, al perder dinero descubre que el periodo para recuperarlo es lento, realidad que viaja en contravía de sus expectativas.

El beneficio de perder a tiempo

No confundir al inversionista que planifica utilidades a corto plazo, con el individuo cortoplacista, pues el primero falla rápido, para evitar fracasar a lo grande, considera que deshacerse a tiempo de una operación es más importante que entrar; en paralelo con el segundo individuo quien ante una pérdida segura, opta por arriesgar más, sólo para intentar no perder. Por ejemplo: arriesga la totalidad del capital a cambio de recuperar una pérdida del 40%.

Perder dinero puede ser considerado un mala augurio, no obstante, es prioritario cambiar esta actitud, si su plan de trading está correctamente articulado, un stop loss representa el precio a pagar a cambio de perseguir la gran oportunidad, si bien hoy exige renunciar a parte del capital, llegará el día de la gran recompensa.